Una bata, cabello castaño y ojos azules. Bajo del coche y me abren la puerta sin problemas. Pensé que inspeccionaban más, tal vez porque estoy bastante... irreconocible y sí parezco médico.
Subo al ascensor y me coloco el carnet nuevamente justo cuando van a abrir las puertas.
Me detengo frente a la puerta donde están los dos hombres de Marco.
—Buenos días. Voy a ver el paciente Enzo Carrigton. —
—¿Eres un nuevo doctor? ¿Dónde está el doctor que lo atiende? —que ganas de cortarle las lenguas.
—