—Dante... estás escuchando —me sobresalto.
—¿Eh? Sí, perdón. ¿Podrían repetir?—
—Le decía que podemos invertir en otros negocios que sirvan de fachada para los planes que tenemos. No necesariamente un casino, aunque era lo que quería. Pero definitivamente quiero hacer negocios con ustedes—
—Bien, ¿qué tipo de negocios?—habla con emoción.
Pero yo solo quisiera que se callara y largarme, nunca me niego a los negocios, aunque esta vez, no estoy de ánimos.
—Un bar lleno de putas traídas exclusivame