Tentación.
Los días pasaban lentos. Mi rodilla cicatrizó rápido, aunque me la lastimé muchas veces, ya que Dante casi nunca estaba en casa, y me avergonzaba pedir ayuda a sus perros cuidadores.
Me dormía en mi habitación, pero despertaba en la suya, gimiendo a veces, porque él me torturaba en la madrugada. Y cuando quería hablarle de algo, ya estaba dormido. Nunca amanecía a mi lado.
Le escribía mensajes de texto molesta y simplemente me ignoraba...empecé a sospechar que estaba con otra.
Y en uno de esos