Mi Sol. Mi Sol de las mañanas... qué hermosa es.
Puedo pasar horas viéndola y no me canso.
—Ah... —gime debajo de mí, en silencio.
Desde que estamos juntos, me olvidé por completo de las prostitutas y todo lo que hay fuera de mi casa. Alcohol, noches locas, sexo desenfrenado.
—¡Uh! Dante...me estás volviendo loca—
Estoy siendo suave, delicado... y eso la enloquece. El efecto es más profundo, más delicioso.
—¿Más duro o más lento? —le susurro, abrazándola desde arriba.
Soporta todo mi peso, y aú