Regresaré vivo.
El cuerpo delgado de Sol era como una adicción... Cada vez que mi mano se deslizaba sobre ella y temblaba, me gustaba más.
No sabía si lo que sentía era atracción, deseo, o simplemente el hecho de que por primera vez alguien me gustaba. No sabía cómo diferenciarlo.
Pero cada cosa que ella decía o hacía me dejaba pensando. Podría decir que soy un masoquista, porque fascinarme cuando intentó clavarme un trozo de cristal en la garganta, es enfermizo.
Verla así de celosa me gustó. Los días que pasa