—Espero que te guste...
La boca de mi Sol se abrió de par en par.
Había visto la casa en fotos hace mucho, pero al parecer le sorprendió más verla en persona.
—Es... hermosa. Demasiado hermosa.
—Sí... espero que te guste el interior. No hay cuadros, píntalos a tu manera y decórala como quieras.
Había flores por todas partes, colocadas en jarrones.
—Mientras estuve allá buscándote, mandé a preparar una habitación para los gemelos. Espero te agrade la decoración.
—Sí. Tienes buen gusto.—asiento
—