—Mi reina.
Sol está dormida sobre mi pecho. Está agotada, pero la emoción no me ha permitido pegar un ojo.
Esto es tan grandioso. Esperé demasiado por tenerla así conmigo, y ahora necesito mezclarme más con ella, volver a ser el setenta por ciento de su cerebro y el treinta por ciento mis hijos.
Sí, soy un egoísta... ¿y qué? Ella también lo es conmigo. Me tiene como quiere, arrastrándome por cada rincón de su maldita existencia.
La pantalla de la cámara parpadea, mostrando que los bebés empieza