Llegamos a un restaurante. Todo es impecable. Las luces tenues le dan ese aire acogedor. Se siente como si fuera de noche.
—Tenías que avisarme que era un lugar tan delicado... Me habría cambiado de ropa—
—Estás bien como estás. Ojo, no lo digo desde el control... simplemente eres linda tal cual—
¿Por qué justo ahora me dice estas cosas?
—Ah —respondí.
Me acomodó en la silla. Siempre saca la silla para mí.
—¿Ya no sientes dolor? —negué con la cabeza.
Casi no quería hablar. Mis ojos ardían por l