Me desperté demasiado temprano.
Dante seguía rendido en la cama, así que bajé a la cocina decidida a preparar un pastel para él.
Eran las cuatro y media de la madrugada. Me sentía incluso más emocionada que en mi propio cumpleaños.
Quise hacerlo yo misma. Me encanta hornear pasteles. En la escuela aprendí muchas cosas, y ahora que tenía el tiempo y la ocasión, no iba a desaprovecharlo.
Hice un desastre en la cocina. De verdad quería que esto me quedara bien.
El pastel sería de chocolate. No sé