Tristán.
La flor más singular y exquisita se había presentado ante mí, en un instante único Victoria se convirtió en una mujer que incitó a seguir experimentando. Debí permanecer en el invernadero para observarla durante más tiempo mientras ella continuaba hablando, no tanto porque estuviera enamorado de ella, sino por lo que el amor significaba para mí. Todo lo que quería lograr era registrar, cada instante, cada detalle de la extraordinaria belleza que había surgido en mi existencia. En ese