Capítulo 35 — Promesas bajo la luz del fuego
Llegaron a Londres al caer la tarde. El cielo, aún cubierto por los últimos matices rosados del ocaso, parecía dar la bienvenida a los recién llegados con un resplandor suave que teñía de oro los tejados y chimeneas. El carruaje avanzó lentamente entre las calles bulliciosas, donde el tránsito de coches, jinetes y peatones parecía no tener fin. A cada paso, la ciudad mostraba su grandeza: los edificios de piedra, los escaparates iluminados, las farol