Capítulo 127 — El precio de una dama y el exilio del honor
En el centro de la estancia, una bañera de cobre con patas de garra había sido llenada con agua perfumada con aceites de lavanda y rosas, un intento desesperado de limpiar no solo la suciedad física, sino el horror impregnado en la piel.
Virginia, con las mangas de su vestido remangadas hasta los codos, probaba la temperatura del agua con el dorso de la mano.
— Está lista, Olivia —dijo con voz suave, como si le hablara a un animal herid