Capítulo 126 — El precio de la libertad y una ventana a la niebla
El brazo de Virginia, alzado con el pesado candelabro de hierro, se detuvo en el aire, temblando por la adrenalina y el terror. El hombre corpulento, con la botella a medio camino de sus labios, se había girado con una lentitud de depredador sorprendido, sus ojos inyectados en sangre clavados en la figura de rojo que había irrumpido en la habitación. Pero antes de que Virginia pudiera descargar el golpe o el hombre pudiera abalan