**Capítulo 56** Malditos hechizos.
El corazón de Cloe dio un vuelco, y sus manos comenzaron a temblar. Con dificultad, apretó los puños, y tensó la mandíbula.
—Estoy asustada porque estar aquí, rodeada de seres que nunca creí que existieran, no es fácil para mí. Tienen poderes que no entiendo y no sé qué será de mí. Como esa…— señaló a la hechicera—, que me acaba de poner una maldición.
Vadim, que no toleraba la insubordinación, dirigió su mirada a la hechicera, que sonrió como si nada sucediera.
—Líder de los Hechiceros, lo q