**Capítulo 39** As bajo la manga.
El colmo fue cuando los escoltas de Ethan se acercaron a abrirle la puerta a Cloe, inclinándose ligeramente con un respeto que parecía reservado para la realeza. Leila apretó los dientes, tratando de no mostrar su envidia desbordante.
—Buenas noches, señorita Cloe, sea bienvenida a casa —dijo el mayordomo al recibirlos en la entrada, inclinando la cabeza ligeramente.
Cloe sonrió feliz de verlo y le agarró las manos con cariño.
—Tiempo sin verte, Joaquín…
—Mayordomo, ¿acaso nosotros no somos