**Capítulo 34** Heridas que no sanan.
Ethan empujó a Liora con brusquedad, haciendo que tropezara contra la pared. Mientras su rostro se ensombrecía con ira al voltearse hacia Cloe, quien lo observaba con los labios sellados y el pecho agitado por la tensión.
Ethan cerró la distancia entre ellos en un instante, y con movimientos calculados, tomó sus muñecas con una precisión que parecía imposible para alguien de su tamaño. Ella lo sintió de inmediato: aunque su agarre era firme, no había dolor. Sabía que él usaba apenas una fracció