**Capítulo 33** Cuando el Alfa ruge.
Con la espalda y las manos pegadas a la pared, Cloe miraba a Ethan mientras el pulso le martilleaba en los oídos y su pecho subía y bajaba violentamente, como si estuviera atrapada en una trampa de la que no podía escapar.
Los brazos fornidos de Ethan creaban una jaula impenetrable a su alrededor, que le impedía cualquier escape y sus ojos la taladraban, esperando una respuesta con una ceja alzada, desafiándola.
—Eres un aprovechado —murmuró ella, con la voz temblorosa pero desafiante.
Avergo