**Capítulo 152** Alfas inconformes.
Antes de que Teresa pudiera procesar lo que ocurría, Kael entró en la cocina, con la frente perlada de sudor.
—Mi amor, estás todo sudado —dijo la mujer con una familiaridad que a Teresa le revolvió el estómago. Ella limpió el rostro de Kael con ambas manos, y él le sonrió con ternura.
Teresa observó con indignación cómo aquella mujer lavaba sus manos, cortaba un pequeño trozo de un macarons de frambuesa y se lo ofrecía a Kael, quien aceptó gustoso.
—Es tu postre favorito. Solo yo sé hacerlo co