**Capítulo 119** El eco de una diosa.
Sus ojos se dirigieron a Ethan, que aún dormía profundamente.
La comprensión la golpeó con la fuerza de una tormenta: esos recuerdos fragmentados no eran ajenos, eran suyos. Y ese hombre, el que ahora compartía su lecho, había sido el causante de su muerte en su vida anterior.
Justo cuando había aceptado que no podía vivir sin él, este descubrimiento sembraba en ella el miedo. Las lágrimas rodaron por sus mejillas, dejando un rastro ardiente. Sentía que el amor que había comenzado a aceptar se