**Capítulo 118** Instinto territorial.
Sin embargo, un roce húmedo y suave acarició sus mejillas, limpiando sus lágrimas. Sorprendida, abrió los ojos lentamente.
Instintivamente, supo quién era.
—Ferus… —murmuró con alivio mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Se incorporó y abrazó al imponente lobo, hundiendo su rostro en su brillante pelaje que desprendía un aroma reconfortante.
—Eres tú… casi me muero del susto. Eres maravilloso.
Ferus ronroneó suavemente. Cada caricia de Cloe parecía encenderlo más, llenándolo de una i