**Capítulo 120** El dolor del alfa.
Ethan abrazó el cuerpo inerte de su madre con una desesperación que partía el alma. Sus ojos, normalmente duros y dominantes, estaban inundados de lágrimas que caían como cristales rotos sobre el rostro pálido de Aria.
—¡Mamá, por favor, despierta! —su voz era un eco desgarrador que resonaba en la estancia.
La acomodó sobre el sofá más cercano, con movimientos cuidadosos, pero apresurados, como si cada segundo perdido pudiera arrancarle la vida.
Cerró los ojos y dejó que su poder de alfa supre