27- Silencio de Emy.
La voz de la loba de Elyria resonó en su mente como si apenas fuera un susurro entre la bruma de su conciencia.
Pero antes de que pudiera entender el mensaje, un dolor lacerante la arrancó de su conexión.
Las runas de las pulseras brillaron con un resplandor incandescente, consumiendo la energía de Elyria y cerrando brutalmente la puerta a su loba.
Sintió como si le arrancaran el alma. Un vacío frío y cruel se instaló en su pecho, sofocándola, dejándola sin aliento.
—¡Emy! ¡No, no te vayas! —