26- La loba despierta.
Elyria, que había intentado salir de la manada para buscar su teléfono en el bosque, regresó derrotada, sintiendo la frustración arder en su pecho como un fuego sofocante, ya que los lobos que custodiaban la barrera se lo impidieron.
Pues resulta que Gregor había dado órdenes tajantes de no permitirle salir bajo ninguna circunstancia.
—¿Qué le pasa a ese idiota?
Cada músculo de su cuerpo temblaba de furia mientras avanzaba a grandes zancadas hacia la oficina de Gregor.
Al llegar, intentó abrir