20.

El ambiente en el patio era hostil. Martha intentaba ponerse frente a Bella para protegerla pero los aldeanos estaban fuera de sí.

— ¡Incluso la cocinera ha permitido esta falta de respeto! — chilló un hombre, apuntando con el dedo a la señora Martha — ¡Nos han dado comida para cerdos!

Cuando Sebastian apareció su sola presencia hizo que la gente retrocediera un par de pasos, pero la indignación era tan grande que no se callaron.

— ¿A qué se debe este alboroto? — la voz de Sebastian resonó en
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