14.
El día del entrenamiento llegó mucho antes de lo que Bella hubiera deseado.
La oscuridad todavía envolvía el campamento cuando sintió que alguien sacudía su hombro con brusquedad.
Al abrir los ojos se encontró con la figura imponente de Sebastian, quien ya estaba completamente vestido y equipado, sosteniendo una lámpara de aceite que proyectaba sombras alargadas en la tienda.
— Arriba — ordenó él, sin un ápice de compasión — El bosque no espera a los que se quedan entre las sábanas.
— Es de noc