Me mudé a la lejana Costa Oeste, a una ciudad costera famosa por su tolerancia y su ambiente artístico.
La débil presencia de manadas y los complejos aromas humanos que allí flotaban, me otorgaban una seguridad que nunca había sentido.
Pasé cerca de dos semanas explorando el lugar y, en una calle tranquila cerca de la costa, en el casco antiguo, abrí un estudio llamado "Sanación Rayo de Luna".
Era un refugio en la ciudad para lobos perdidos y heridos, incluso para algunos humanos sensibles a lo