La verdadera consecuencia no llegó con un estallido.
Llegó con la mañana.
No fue inmediata ni espectacular, y quizá por eso resultó más inquietante. Umbra Lux despertó con una sensación distinta en el aire, una que no podía señalarse con el dedo ni explicarse con una sola palabra. No era miedo abierto, pero tampoco calma. Era la conciencia creciente de que algo había cambiado de manera estructural, no solo en el territorio, sino en la forma en que cada uno se percibía dentro de él.
Lo noté en l