La decisión llegó disfrazada de algo trivial.
Tan pequeña, tan cotidiana, que durante unos segundos nadie la reconoció como lo que era.
Yo sí.
Porque después de aprender a leer el pulso de Umbra Lux sin la interferencia de órdenes ni rituales, había empezado a distinguir un tipo de tensión particular. No la que precede a una pelea. No la que anuncia una amenaza externa. Sino la que se forma cuando un grupo necesita elegir… y no todos entienden que están eligiendo.
Ocurrió a media mañana.
Dorian