La noche anterior, Clara y Mateo habían compartido una cena ligera. El silencio se sentía menos pesado que días atrás, y Clara, aunque tensa por la noticia de Facundo, decidió sonreírle.
—¿Sabes qué? —dijo mientras recogía los platos—. Hasta que te libraste de esa mujer, ella es peligrosa e intrigosa, algo en mi interior me dice que quiere algo contigo.
Mateo levantó la vista, sorprendido por el tono alegre de Clara. Ella continuó, con un brillo en los ojos.
—No importa, ya te libraste de e