La noche siguiente, el bufete entero se reunió en un elegante restaurante reservado solo para ellos. El ambiente estaba cargado de alegría y orgullo: el proyecto inaugurado había superado las expectativas y todos querían celebrarlo como la gran familia que eran.
Las mesas estaban unidas formando un largo banquete. Había vino, velas encendidas y un aroma delicioso a carnes y pastas recién servidas. Clara se acomodó junto a Mateo, con Raúl Zambrano —el jefe de arquitectos— a su lado, y al otro e