Capítulo 163- Nunca quise volver aquí.
La nieve caía con calma, como si el cielo quisiera recibirlos con un manto blanco y silencioso. Apenas descendieron del jet, el frío los envolvió como un golpe seco en la piel. Clara aspiró el aire helado y sintió que sus pulmones se estremecían, pero no se quejó. Apretó el abrigo contra su pecho y tomó la mano de Mateo, que permanecía rígido, con la mirada clavada en la pista iluminada. No había dicho una palabra desde que tocaron suelo ucraniano. El viento helado le revolvía el cabello, y en