Había pasado una semana desde el derrumbe que cambió la vida de todos en la mina.
Una semana desde que el destino decidió arrancarle una pierna a doña Elvira…
y arrancar la paz a Gabriela y Damián.
En siete días, Damián apenas había pisado la mina.
Apenas había pisado la vida de Gabriela.
Sus encuentros eran breves, robados, marcados por la culpa.
Esa tarde, Gabriela lo tenía entre sus brazos, un beso que quería ser consuelo, un beso que quería ser hogar.
Pero justo cuando el mundo empezaba