El amanecer encontró a Gabriela Rivas en la cocina, con las manos temblorosas alrededor de una taza de café que ya se había enfriado. La noticia del nuevo puesto de Ángeles en la mina la había dejado sin sueño.
Ahora ella ya estaba sola en la casa Francisco había regresado a casa de sus padres.
Intentaba concentrarse en los documentos, pero su mente la traicionaba una y otra vez.
Damián De La Vega.
Solo pensar en su nombre bastaba para que el corazón se le desacompasara. Había aprendido a so