Gabriela se quedó mirando la pantalla del teléfono por varios segundos, sin poder reaccionar.
Una notificación, un titular, una foto: “Compromiso oficial entre Damián De la Vega y Ángeles Salvatierra”.
Sintió un nudo en el estómago, una presión que le subía por el pecho. Trató de sonreír, pero el gesto le tembló en los labios.
Era absurdo… no tenía derecho a sentir nada, ¿cierto? Damián no era su pareja, no lo había sido. Pero verlo al lado de otra mujer, tan radiante, tan feliz, la hacía sent