Cuando desperté, estaba en una habitación del hospital. Lucian estaba frente a mi cama leyendo algo.
―¿Ya pasó? ―Lucian alzó la mirada y luego se levantó para caminar hasta mí.
―Sí, los resultados también.
―¿Es algo malo?
―De eso vamos a hablar con el médico. Iré por él. ―Lucian salió de la habitación y en minutos regresó con el médico. Era un gastroenterólogo, se llamaba Justin Baxter.
―Señorita Esther, ¿cómo se encuentra?
―Me siento mareada.
―Es comprensible. En un rato traeremos comida para t