Marcus entró en la habitación junto a Gustavo.
Cerró la puerta detrás de ellos y dejó las bolsas sobre la cama.
Sacó dos pijamas de una de las bolsas y le lanzó uno a Gustavo.
—Toma.
Gustavo lo atrapó en el aire.
—Gracias.
Marcus comenzó a cambiarse con tranquilidad.
Gustavo lo observó unos segundos antes de preguntar:
—¿Cómo estás?
Marcus soltó una pequeña risa.
—¿Cómo quieres que esté?
Se sentó en el borde de la cama.
—Feliz.
Sus ojos brillaban de una manera que Gustavo no había visto en much