El tiempo se congeló, su corazón se detuvo y el aire desapareció de sus pulmones, caminó lento, como si cada paso pesara toneladas, como si su mente se negara a aceptar que esto estaba ocurriendo de verdad, que ella estaba ahí dentro luchando por su vida.
—Mariposa…
El susurro apenas salió de sus labios.
Avanzó hasta donde estaban ellos, su mirada perdida, su pecho subiendo y bajando con dificultad.
—¿Qué pasó? —preguntó, su voz salió más baja de lo que esperaba, como si el miedo le estuviera a