Los días pasaban y los preparativos de la boda corrían a pasos agigantados. Katrina fue con Victoria y Gracia a probarse el vestido; lo habían encargado a Milán.
—Kat, te ves hermosa, amo cómo te queda.
—Es un diseño de Moira Ricci, ¿qué esperabas? Ella es un genio, la mejor de Italia —dijo Gracia, arreglando el vestido. Luego la miró con una sonrisa—. Pareces una princesa, te ves hermosa.
El vestido tenía pedrería, un escote suave y mangas transparentes. Caía como un vestido de princesa, cintu