Al fin todos estaban reunidos en la sala, el ambiente era cálido, lleno de risas, voces cruzadas y esa sensación de familia que se había formado entre caos, amor y golpes del destino.
Fabiano estaba recostado en uno de los sillones, con una copa en la mano, observando a los recién llegados con una sonrisa ladeada.
—Así que, rubio desabrido… trajiste refuerzos —dijo, mirando a Marcus, pero evaluando a cada uno de los hombres presentes.
Miguel dio un paso al frente, relajado, con esa confianza nat