El cuerpo de Jonatan cayó directamente sobre la acera junto con la bolsa de regalo y el bolso con ropa que había llevado. Su ojo ya comenzaba a ponerse morado y tenía el labio partido.
Gustavo bajó lentamente los escalones del edificio.
No estaba agitado, ni furioso, aquella calma era mucho más aterradora.
Jonatan intentó ponerse de pie mientras escupía sangre.
—Te lo advertiré una sola vez.
Gustavo se detuvo frente a él.
—Rosalyn ahora es mía. Completamente mía. Así que o desapareces o, créeme