Cuando la enfermera empezó a darle la comida a Ismael, sentándose con las piernas cruzadas sobre su cama y sonriéndole a cada momento, Gisella no aguantó más.
Cerró la laptop de golpe haciendo que el sonido llamara la atención de Ismael y levantara inmediatamente la mirada.
—¿Dónde vas?
Gigi se puso de pie.
—Me voy.
Tomó la computadora y la cerró bajo el brazo.
—Ya que no me necesitas, iré a la oficina. Que te recuperes pronto, adiós.
Se dio media vuelta y empezó a caminar hacia la puerta.
Ismae