La tarde llegó y, aunque Melanie había intentado concentrarse en el trabajo, la ansiedad la acompañó durante toda la jornada. Miraba el reloj cada pocos minutos, impaciente porque terminara su horario. En toda la mañana no había dejado de pensar en François y en la conversación que habían tenido durante el desayuno. Sus palabras seguían resonando en su mente, haciéndola sonreír sin darse cuenta.
Apenas terminó su jornada, salió antes que el resto de sus compañeras y pasó por un pequeño restaura