Fran se acercó a Mel caminando lento, haciendola poner más y más nerviosa, su corazón latía pero sus piernas tambien.
—Desde que te conocí, conejito, he tenido esta fantasía.
Fran no se sacó la bata; es más, caminó hacia ella como un verdadero depredador.
—Señorita Melanie, desvístase.
Melanie abrió los ojos y miró hacia todos lados.
—Fran...
—Shh... doctor Dupont, por favor.
Melanie sonrió nerviosa.
—Doctor Dupont, puede venir alguien.
—Estoy en consulta. Nadie entrará. Desvístase ahora.
Melan