Después de montar a Azabache con Marcel, Marcus ensilló a Marshmallow, el pequeño pony blanco de Micca.
El animalito relinchaba suave mientras movía la cola con paciencia.
—Ven, princesa —dijo Marcus con una sonrisa.
Micca corrió hacia él con entusiasmo, él la levantó con facilidad y la sentó sobre la silla del pony.
—Bien… ahora recuerda lo que te dije.
Tomó suavemente las riendas y colocó las pequeñas manos de la niña en la posición correcta.
—Espalda recta… piernas firmes… y guía suave.
Micc