Los días pasaron y todo comenzó a calmarse. Rossy y Gustavo volvieron a la empresa, al igual que Ismael y Gisella retomaron poco a poco sus responsabilidades. Sin embargo, aquel día era especial para todos. Había llegado el momento de que la doctora Carusso le diera el alta a la pequeña Aranza. Por eso, Gisella, Ismael, Marco y Angélica estaban reunidos en la clínica acompañándola. La niña se movía con más confianza que antes, aunque todavía con cierto miedo de que algo pudiera salir mal. Duran