El calor australiano parecía dispuesto a calcinarnos, pero Edward saltaba al frente de la casa con su pelota bajo el brazo como si nada lo afectara. Ya era el segundo día desde que Brian se mudó con nosotros, por lo que decidimos disfrutar de las vacaciones de Edward. Teníamos planificado pasar Año Nuevo y todo lo que pudiéramos durante este mes y medio. Ese día habíamos decidido ir al parque de diversiones. Cerré la puerta con la mochila colgando de mi hombro, mientras Brian venía detrás con la