98. Paz
Ese día había comenzado con un aire extraño, pesado, como si toda la casa estuviera cubierta por una neblina invisible que no nos dejara respirar. Estaba espeso, lo suficiente para ser palpado al tocarlo con las manos; era la misma sensación de tocar líquido… similar al agua. El olor a café no era lo suficiente para aligerar el ambiente entre nosotros.
Brian se había levantado con el teléfono pegado a la oreja. Se había convertido en una parte de su cuerpo, donde para bajar la ansiedad caminaba