75. Listo para caer
El aire pareció congelarse, donde no había nadie más que él y yo en esa sala.
Por un instante pensé que aquello no podía ser real… que no podía estar sucediendo otra vez. Había luchado tanto, tantas veces, por mantenerlo lejos de mi vida, por cerrarle todas las puertas, por arrancar cualquier rastro de él de mi piel y de mi mente… y ahora, ahí estaba. Tan cerca. Tan desafiante. Tan dueño de un reclamo silencioso que no le había dado derecho a tener.
Los sonidos pasaron a un segundo plano, y él y