73. Como amigos
El aire en la habitación parecía más denso de lo habitual. La voz de la doctora aún flotaba en mi cabeza como un eco imposible de apagar: “Está embarazada… felicidades.” Su voz lejana, como si estuviera bajo el agua, ahogándome y sin llegar del todo. Tenía miedo. Mucho miedo.
«¿Por qué me felicita?» pensé «No hay nada que celebrar»
No después de que Jonathan dijera, con esa frialdad suya, que si tenía un hijo con Brian lo “desaparecería”.
Un frío intenso me recorrió el cuerpo, como si me hub