40. No volver a trabajar contigo
La tensión se podía cortar con un cuchillo. Densa como si fuera líquida. La mirada entre ambos era brutalmente visceral. Brian, a pesar de mantener su aire elegante, tenía su característico tic en el ojo, mientras Jacob conservaba una compostura casi insultantemente calmada.
—Brian, he escuchado cosas sobre tu abuelo por parte de Leonard —dijo Jacob, sereno.
Aquello bastó para que la electricidad entre ellos se congelara. Brian no dijo nada; me miró de esa forma que uno usa cuando quiere hacer